Una ladera de Itoiz se mueve
es una crónica sobre el riesgo de catástrofe provocada por el nefasto e ilegal pantano de Itoiz. Fue publicada en EL MUNDO el 19 de julio de 1999.
MADRID.- Algo se mueve en Itoiz. Desde el pasado mes de marzo se están realizando sondeos en la ladera del estribo izquierdo de la presa. La finalidad no es otra que la de medir la inestabilidad de este terreno. El importe de estos trabajos se acerca a los 100 millones de pesetas y salpican la ladera con un desnivel de 500 metros.
El Ministerio de Medio Ambiente (MIMAM) ha confirmado a EL MUNDO que «se están analizando los deslizamientos desde el principio de la obra. No hay ninguna gravedad, pero como pudiera existir alguna posibilidad de deslizamiento se están llevando a cabo las soluciones técnicas geológicas y geotécnicas para arreglarlo».
Las pruebas de inestabilidad coinciden en el tiempo con el informe del profesor de Geodinámica de la Universidad de Zaragoza, Antonio M. Casas. Según sus conclusiones, el estribo izquierdo sobre el que se asienta el muro de hormigón de 110 metros de altura, es un terreno inestable que «podría traer consecuencias catastróficas».
Hace millones de años esa ladera formó parte de un talud continental bajo el mar. Por tanto su formación es la clásica en estos terrenos: capas de arcilla y arenisca superpuestas. Este tipo de terreno adopta el término alemán de flysch.
Rotura del muro
«Nadie sabe qué podría ocurrir, pero suponiendo que los 15 millones de metros cúbicos de la ladera se desplazasen, no es imposible que se rompiera el muro de hormigón de la presa», asegura Antonio Casas.
El ha llegado a la conclusión de que el factor de seguridad es de valor uno, cifra casi idéntica a otro informe oficial. Esto significa que la pared de la presa presenta la misma fortaleza que el movimiento de tierra. «En caso de presas o centrales nucleares ese factor debe de ser de dos o dos y medio», añade el profesor de geodinámica.
Hay otras tres zonas en el embalse de Itoiz que también presentan inestabilidad, según Casas. Se trata de coluviones que podrían poner en movimiento otros tres millones de metros cúbicos de terreno. En este caso el riesgo no es sobre el muro de hormigón, sino que podrían formar sedimentos en el vaso del embalse y taponar con el tiempo los desagües. «Sin desagües, un embalse es un peligro: deja de funcionar y cumplir su cometido», afirma Casas.
Los dos casos de inestabilidad se podrían poner en marcha en cuanto Itoiz empiece a llenarse. «Inundar de agua una zona inestable humedece toda la formación geológica. Si luego se vacía, podría ponerse en marcha el corrimiento de los sustratos», asegura Casas.
No es el único factor de riesgo. La zona de Pamplona mantiene una actividad sismológica relativamente elevada. En 1372 hubo un terremoto de nivel nueve en la escala de Mercali (del uno al 12). Más recientemente, en 1923, el nivel alcanzado en la misma escala fue de ocho. Los movimientos sísmicos más recientes son en torno a cuatro en la escala Ritcher (del uno al 10).
«No es que la sismología vaya a afectar al muro de hormigón, pero combinada con la inestabilidad de la ladera y los llenados y vaciados del embalse, se puede llegar a un efecto multiplicador que debería haber sido tenido en cuenta antes de iniciar la construcción de Itoiz», según Casas.
Se sabía desde 1989
Si esto no ha ocurrido, no es porque no se haya estudiado. La polémica se centra sobre un informe encargado por el Gobierno navarro en 1989 (antes de iniciarse la obra) denominado Estudio sobre las posibilidades de deslizamiento de la ladera izquierda de Itoiz, citado por el ingeniero del MIMAM, Moisés Rubín de Célix. En aquel informe se llegaban a determinar los factores de riesgo de esa ladera. Sin embargo este informe ha desaparecido del legajo del proyecto a efectos públicos.
El despacho de abogados Beaumont Aristu ha solicitado al Gobierno Foral y al Ministerio de Medio Ambiente este informe. El Gobierno de Navarra ha agotado el plazo sin respuesta. Sin embargo, el MIMAM, parece que entregará antes del día 26 de julio el polémico informe.
«Se está ocultando información que concierne a la seguridad de las personas. Si no se nos proporciona iremos a la vía penal», declaró a EL MUNDO el abogado José Luis Beaumont, que representa los intereses de la Coordinadora de Itoiz, contraria al pantano.
Esta organización también ha solicitado permiso hace dos años para que un equipo internacional de técnicos analice la ladera inestable. De momento no se han recibido las autorizaciones, aunque es probable que se concedan en breve plazo.